sábado, 19 de octubre de 2013

Te despido sin llorar... Porque sé que no te quieres ir.

Te despido sin llorar porque sé que no te quieres ir, un abrazo nada mas y te siento latir.
Lo amargo del café ya no se siente tanto... Volvemos a sonreir 

Estoy cansada y quiero confesar detrás de tu mirada escondes la verdad 
es que no podemos escapar, es lo que sé que sabes tú: ''LEJOS NO ESTÁ MEJOR''

Hoy me han vuelto a platicar que no has dejado de hablar de mí
que estos días te van mal y no puedes finjir, sigo ahí.
No puedo respirar después de tanto encanto no quiero dejarte ir 

Te despido sin llorar... Porque sé que no te quieres ir.

lunes, 7 de octubre de 2013


Fue porque llovía.


Pero tal vez fue porque llovía 
y yo estaba tan empapada.
Creí ver tus ojos llorando junto a mí. Pero no.
Fue una de tantas alucionaciones. 
Como cuando creí que nunca me harías daño.
Corren por mi venas las ganas de luchar 
¡Pero es que ya no queda nada!
Quisiera, pero me rehuso a entender 
cómo fue que llegamos hasta aquí.
Es un vacío, como un vacío de ésos de abril.
Ni el tiempo puede curar la grietas en mi alma.
Pero, tal vez fue porque llovía 
y yo estaba tan empapada.
Y la verdad es que ya no estamos 
igual de sintonizados. 
Aunque lo intento ya no es lo mismo. 
Ya no es igual. Ya hemos cambiado.
Descuidaste mi jardín para cuidar el de ella.
Es lo que más lastima, lo que termina de matarme.
Pero sus rosas han florecido y las mías se han marchitado.
Aunque considero que, tal vez, fue por que llovía y yo... 
Y yo estaba tan empapada.

A falta de oidos.

Estaba sola. Eso ya lo sabía.
Todos seguían ocupados en sus asuntos. 
Como si fuera en un mar contra corriente. 
Y tenía que salir. Sola.
No había ya nadie con un poco de interés humano
ni de calor, ni tan siquiera de corazón.
Esperaba una mano caritativa que me levantara.
Pero nadie estaba.
Y suplicaba por ti, por un poco de tu atención,
porque me voltearas a ver. 
Pero eso no iba a pasar. Lo sabía cada vez que
te veía a la cara. No podía soportarlo.
el dolor caía sobre mi espalda.
Es como si secara mis lagrimas con el páñuelo
de los recuerdos que nunca exisieron,
con los sentimientos que nunca me diste
y las palabras que nunca escuchaste.
Y no había nadie. Seguía viendo a la gente pasar frente a mí
Cerré los ojos. Todo había terminado.